Durante el siglo veinte (1950-1970), una forma de literatura popular surgió en América Latina denominada “Boom”. Es difícil fijar los años cuando comenzó y terminó el Boom, pero si se puede decir con certeza que uno de sus autores más famosos fue Jorge Luis Borges. Con sus innovaciones técnicas, Borges contribuyó al crecimiento de este movimiento literario en Latinoamérica, y ayudó a llamar la atención del mundo a la producción literaria latinoamericana. El ha escrito muchos poemas, cuentos y libros y sus obras son famosas alrededor del mundo. Se perfila en la obra de Borges su profundo conocimiento de otras culturas, literaturas, filosofías, religiones y mitos. Además, en su obra maestra Ficciones se demuestran las preocupaciones de Borges con el tiempo, el espacio, la realidad ilusoria y laberíntica. En Ficciones, Borges emplea muchas de las innovaciones técnicas del Boom. En este trabajo se propone analizar estas técnicas en algunos cuentos de Borges que son: “Las ruinas circulares,” “La lotería en Babilonia,” “El jardín de senderos que se bifurcan,” “La forma de la espada,” y “El milagro secreto.”
Hay varios aspectos del Boom en “Las ruinas circulares,” pero el elemento más obvio es el realismo mágico. El cuento invita al lector a participar activamente en el proceso de lectura por su complejidad. Es sobre un hombre que usa todo su tiempo para dormir. En sus sueños crea un hombre, “un alma que mereciera participar en el universo” (Borges 34). Empieza con sueños de la creación del cuerpo, de la sangre, de los músculos, los órganos, los huesos, y otras partes corpóreas hasta que en su mente crea un hombre completo: “Adán de polvo era el Adán de sueño que las noches del mago habían fabricado” (Borges 36). De esta manera, Borges juega con la idea de que el hombre dormido es como un dios porque el crea un hombre de la nada y lo nombra Adán (de Adán y Eva en la Biblia). Alvárez un crítico de la obra de Borges, observa que “el primero radica en el tema fantástico de soñar a un hombre y de materializarlo en el mundo físico como ser de carne y hueso, más con esto Borges cuestiona la esencia de la realidad…” (Álvarez 23). ¿Qué es la realidad? Es difícil de establecer la diferencia entre el mundo real y el mundo en la cabeza del hombre. El hombre que fue creado en el sueño es como un hombre real con la excepción de que el fuego no lo quema. El hombre creador no sabe que él mismo es una ilusión. Por esta razón el soñador se preocupa por la reacción del hombre soñado si éste se da cuenta que no es hombre real.
El cuento tiene muchos niveles y al final el lector descubre una torcedura; el soñador es un sueño de otro soñador. El narrador omnisciente narra su reacción; “Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo” (Borges 38). Hay cuentos dentro de cuentos. “No ser un hombre, ser la proyección del sueño de otro hombre ¡Qué humillación incomparable, qué vértigo!” (Borges 37). Así en este cuento, Borges juega con la idea de verdad o realidad fija. Para él, no existe tal cosa como se demuestra en las múltiples etapas de realidades del hombre en el cuento “Las ruinas circulares”.